Estoy tan cabreada que he empezado esto tres veces y ya no se ni por donde tirar. Es que me supera, me puede, me enerva. No, no, no. Es superior a mi. Solo estoy pensándolo y el corazón me va a tres mil por segundo y la respiración sale entrecortada.
¿Sabéis eso de que el peor desprecio es no hacer aprecio? Pues eso, pero a lo bestia. Y no, no hablo de mí. Ojalá me estuviera pasando esto a mí y no a ella. Toda la santa vida luchando y esto, ¿ahora?
A mi me encanta hacer sentir bien a la gente, ver a los que me importan sonreír, saber que no están mal, no se, hacer saber que se puede contar conmigo. Como se supone que tiene que ser cualquier amigo. Pero se ve que hay gente que se mueve más por intereses que por el corazón. Y si, suena una cursilada de esas que odio tanto pero, joder, un poco de sentido común, que somos personas, no contactos. Cuando no se puede sacar nada de provecho de una persona se le abandona y punto. Increíble.
De verdad, solo espero que algún día te arrepientas, mucho. Muchísimo. Pero será tarde, muy tarde para llorar y echar de menos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario