martes, 10 de junio de 2014

Summertime sadness.

Vuelvo un año atrás. Justo un año. No sabía la que me esperaba... Puto verano, bueno no, puto agosto y puto septiembre. 

Lo tengo que admitir, eso sí, que julio fue más que impresionante. Tan lejos de aquí, siendo lo que solo se puede ser cuando estás en el paraíso, irremediablemente feliz. Ojalá pudiera volver... 
Pero es que fue pisar España y venirse todo abajo. Ni dos minutos duré, pasados diez ya estábamos entrando por la puerta de ese asqueroso, y a la vez, bendito hospital. Repitiendo esa misma rutina casi todo el mes. Día tras día. Y cada vez más duro, pero salió todo bien, que al fin y al cabo es lo que importaba. Pero cuando parecía que volvía todo a la normalidad, en la otra parte de mi vida, ella, decidió que no aguantaba más, que no le quedaban fuerzas para nada más que rendirse, que se marchaba para siempre. Para no volver; jamás. Para irse con  el amor de su vida, al que tantísimos años hacía que no veía. Dejándome a mi, y a todos, hechos trizas. No sabes la falta que nos haces. 

Entonces vuelvo al presente y vuelve el verano. Y no quiero. No quiero porque se que me voy a volver a acordar de todo. Y eso duele, mucho. Pero ha llegado, y hasta mediados de septiembre no se va, así que no me queda más remedio que disfrutarlo. Disfrutarlo al máximo, porque no sé cuando me va a volver a tocar vivir algo como lo del año pasado. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario