Sin saber cómo ni por qué, las cosas empiezan a salir bien. Así, sin más. Como una tregua en medio de una batalla que nunca sabes por donde te va a sorprender. Los disparos siguen, porque nunca paran, pero no me dan. Qué extraño. Pero, ¿para qué pararme a pensar en el por qué o en el cómo? Tengo que aprovechar y alargar esta pausa lo máximo posible.
Tampoco es que me estén pasando cosas buenísimas, pero no me pasan cosas malas, que no es poco. O a lo mejor es que no quiero darme cuenta. Me he quedado ciega, no totalmente, pero así se está mejor. Alejada de lo que me hace daño. O igual extremadamente cerca, pero alerta por si se le ocurre disparar.
Quizá he bebido demasiada cerveza, que también, y solo es eso. Pero bueno, no me puedo quejar, y menos ahora.
domingo, 29 de junio de 2014
martes, 24 de junio de 2014
Que tu alma se llevó la mía.
Tarde de junio de lluvia. Y ahí estaba, debajo de todo. Como siempre. Con unas ganas increíbles de marcharme y no volver. Como tantas veces. No volver, nunca. O quizá si. Marcharme como una cobarde para volver como una valiente.Como una persona nueva, diferente. Con las pilas cargadas. Con la mente en blanco y los problemas de cero. Pero no puedo, ¿y que hago? ¿Cómo sigo? Necesito algo que valga la pena, y parece que por aquí no hay nada que se acerque. No se lo que quiero, ni lo que pido, ni lo que tengo, ni lo que soy.
Parecía que iba a ser diferente. Pero no, otra vez como siempre. Con los ojos empañados. Pero, ¿por qué? No se que narices me pasa, pero me pasa algo. Es como si quisiera volver atrás, muy atrás e intentar cambiarlo todo. Aunque no pude, aunque no podría, aunque no podré. Pero siento que todo es un eterno ojalá. Un ojalá que nunca se cumple. Que nunca se cumplirá.
Parecía que iba a ser diferente. Pero no, otra vez como siempre. Con los ojos empañados. Pero, ¿por qué? No se que narices me pasa, pero me pasa algo. Es como si quisiera volver atrás, muy atrás e intentar cambiarlo todo. Aunque no pude, aunque no podría, aunque no podré. Pero siento que todo es un eterno ojalá. Un ojalá que nunca se cumple. Que nunca se cumplirá.
miércoles, 18 de junio de 2014
A veces te toca retroceder al pasado para tener más claro tu futuro y que tu presente sirva para algo. Y sin querer estás leyendo los comentarios de anónimos en tu viejo blog. Ahí. Fue ahí donde tuvo que empezar todo. Esa publicación, ese comentario. Ese momento en el que te das cuenta de que puedes llegar a hacer sentir algo a otra persona tan solo con palabras.
Ni me acordaba de eso, pero la nostalgia me pudo y me puse a leer el blog desde el principio hasta el final. Cuanto han cambiado las cosas, cuanto tiempo ha pasado. Pero eso es lo de menos porque pase el tiempo que pase yo soy igual.
Sigo con mis manías, mis complejos, mi fútbol, mi discòrdia, mis ojos, mi pelo, mi amor por los pingüinos, mi odio a las chucherías, mi paraíso y mi mejor ciudad del mundo. Y por mucho tiempo que pasé se que seguiré perdida entre páginas y escondida tras letras. Seguiré con mi ron, mi tequila, mi humo, mis vans, mi música y mis ganas de nunca terminar de soñar. Mi café, mis horas de biblioteca, mis tardes de mayo y mis noches de febrero, mi cerveza de los sábados y mi playa de todas las mañanas.
Lejos o cerca seguirá siendo siempre eso. Siempre yo, con ellas, con nadie, con todo.
Ni me acordaba de eso, pero la nostalgia me pudo y me puse a leer el blog desde el principio hasta el final. Cuanto han cambiado las cosas, cuanto tiempo ha pasado. Pero eso es lo de menos porque pase el tiempo que pase yo soy igual.
Sigo con mis manías, mis complejos, mi fútbol, mi discòrdia, mis ojos, mi pelo, mi amor por los pingüinos, mi odio a las chucherías, mi paraíso y mi mejor ciudad del mundo. Y por mucho tiempo que pasé se que seguiré perdida entre páginas y escondida tras letras. Seguiré con mi ron, mi tequila, mi humo, mis vans, mi música y mis ganas de nunca terminar de soñar. Mi café, mis horas de biblioteca, mis tardes de mayo y mis noches de febrero, mi cerveza de los sábados y mi playa de todas las mañanas.
Lejos o cerca seguirá siendo siempre eso. Siempre yo, con ellas, con nadie, con todo.
martes, 10 de junio de 2014
Summertime sadness.
Vuelvo un año atrás. Justo un año. No sabía la que me esperaba... Puto verano, bueno no, puto agosto y puto septiembre.
Lo tengo que admitir, eso sí, que julio fue más que impresionante. Tan lejos de aquí, siendo lo que solo se puede ser cuando estás en el paraíso, irremediablemente feliz. Ojalá pudiera volver...
Pero es que fue pisar España y venirse todo abajo. Ni dos minutos duré, pasados diez ya estábamos entrando por la puerta de ese asqueroso, y a la vez, bendito hospital. Repitiendo esa misma rutina casi todo el mes. Día tras día. Y cada vez más duro, pero salió todo bien, que al fin y al cabo es lo que importaba. Pero cuando parecía que volvía todo a la normalidad, en la otra parte de mi vida, ella, decidió que no aguantaba más, que no le quedaban fuerzas para nada más que rendirse, que se marchaba para siempre. Para no volver; jamás. Para irse con el amor de su vida, al que tantísimos años hacía que no veía. Dejándome a mi, y a todos, hechos trizas. No sabes la falta que nos haces.
Entonces vuelvo al presente y vuelve el verano. Y no quiero. No quiero porque se que me voy a volver a acordar de todo. Y eso duele, mucho. Pero ha llegado, y hasta mediados de septiembre no se va, así que no me queda más remedio que disfrutarlo. Disfrutarlo al máximo, porque no sé cuando me va a volver a tocar vivir algo como lo del año pasado.
lunes, 9 de junio de 2014
¿Cómo se puede hacer tanto daño?
Estoy tan cabreada que he empezado esto tres veces y ya no se ni por donde tirar. Es que me supera, me puede, me enerva. No, no, no. Es superior a mi. Solo estoy pensándolo y el corazón me va a tres mil por segundo y la respiración sale entrecortada.
¿Sabéis eso de que el peor desprecio es no hacer aprecio? Pues eso, pero a lo bestia. Y no, no hablo de mí. Ojalá me estuviera pasando esto a mí y no a ella. Toda la santa vida luchando y esto, ¿ahora?
A mi me encanta hacer sentir bien a la gente, ver a los que me importan sonreír, saber que no están mal, no se, hacer saber que se puede contar conmigo. Como se supone que tiene que ser cualquier amigo. Pero se ve que hay gente que se mueve más por intereses que por el corazón. Y si, suena una cursilada de esas que odio tanto pero, joder, un poco de sentido común, que somos personas, no contactos. Cuando no se puede sacar nada de provecho de una persona se le abandona y punto. Increíble.
De verdad, solo espero que algún día te arrepientas, mucho. Muchísimo. Pero será tarde, muy tarde para llorar y echar de menos.
¿Sabéis eso de que el peor desprecio es no hacer aprecio? Pues eso, pero a lo bestia. Y no, no hablo de mí. Ojalá me estuviera pasando esto a mí y no a ella. Toda la santa vida luchando y esto, ¿ahora?
A mi me encanta hacer sentir bien a la gente, ver a los que me importan sonreír, saber que no están mal, no se, hacer saber que se puede contar conmigo. Como se supone que tiene que ser cualquier amigo. Pero se ve que hay gente que se mueve más por intereses que por el corazón. Y si, suena una cursilada de esas que odio tanto pero, joder, un poco de sentido común, que somos personas, no contactos. Cuando no se puede sacar nada de provecho de una persona se le abandona y punto. Increíble.
De verdad, solo espero que algún día te arrepientas, mucho. Muchísimo. Pero será tarde, muy tarde para llorar y echar de menos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)