Pero no estás. ¿Por que no tienes que estar? Nos sigues haciendo falta, ¿sabes? Por muchos cumpleaños que pasen, cada 26 de Septiembre me levantaré pensando que la vida es demasiado injusta. No sabes lo duro que es vivir sin ti. Aunque creo que la peor parte es imaginarse como sería todo ahora si tu estuvieras aquí, y yo se que sería muy diferente. Se que te seguirías sentando en el mismo sitio de la mesa, que te seguirías acostando en tu sofá a ver a ver la Vuelta, los deportes o cualquier documental después de comer. Sé que seguiríamos viendo juntos los partidos, y no me cabe ninguna duda de que me llevarías al campo. Y eso es lo que más me duele, que sé que jamas voy a poder entrar contigo a un estadio, y me da igual cual, pero sabes que siempre había querido que fuéramos juntos, pero me tengo que conformar con saber que si no te hubieras ido ahora me llevarías.
Ya ves que todo no va tan bien como podría, pero seguimos adelante pese a todo. La abuela sigue luchando con todo, contra todo y contra todos. Es muy fuerte, pero te echa muchísimo de menos. Ya hace cinco cumpleaños que no estás y todavía sigue hablándome de ti y quejándose de la cantidad de libros que tienes metidos en casa. Y si, todavía están ahí; tus libros, junto a tus trofeos, en tu despacho. Menudo museo.
Y bueno, felicidades abuelo, solo quería recordarte lo mucho que te tengo presente y la falta que me haces. Gracias por ser mi estrella. Te quiero.