martes, 5 de agosto de 2014

Tan salvatge i tan catarra com jo.

Esta semana me ha venido genial para pensar en todo, en mi. Me he dado cuenta de que no es tan fácil cerrarle la puerta al pasado y que da mucho miedo abrir la del futuro. También he podido olvidarme de absolutamente todo por instantes; cerrar los ojos y dejarme llevar por la música mientras corría la cerveza por mi garganta; o cantar, bailar, saltar y descojonarme a la vez con mis amigas. Todo eso me ha venido bien para desconectar, pero ahora todo eso ha acabado. No estoy de bajón, ni triste ni nada parecido, de hecho, hacía mucho tiempo que no estaba tan bien, pero es que llevo un sentimentalismo encima que no puede ser bueno. 
Siempre he dicho que no me hacía falta nadie que me hiciera llorar y me agobiara, pero supongo que es una coraza que me cree para no hacerme daño. No es que haya cambiado de opinión, en absoluto, pero a ver, supongo que nunca está de más tener a alguien que te clave los ojos desde lejos. Alguien por quien quedarte cinco minutos mas entre las sabanas hasta cuando tienes prisa. Alguien para quien tus defectos sean espectaculares, alguien a quien nadie pueda hacerle dudar que quiere estar contigo. Alguien para quien ser el delirio mas grande, que te pida que te quedes cada noche. Alguien con quien no haya dos noches iguales, ni dudas, ni miedos, ni principios, ni finales. Alguien con quien ser invencible. 
Para eso, en algún lugar, en algún momento tendré que empezar a escribir el destino pero para esto tengo que olvidarme de lo que se espera de mi y empezar a hacer caso a lo que siento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario